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Cuando conectar ya no es suficiente

Escrito por Wisely | Aug 31, 2026, 1:00:00 PM

Hace algunos años, Sigfox parecía tener una posición asegurada en IoT. Si había que conectar sensores de bajo consumo y enviar pocos datos a larga distancia, aparecía junto a LoRaWAN y, más tarde, NB-IoT.

Su propuesta era simple: sin gateways propios, sin desplegar una red y con dispositivos capaces de operar durante años con batería. El sensor enviaba un pequeño payload y el dato terminaba disponible mediante API.

La tecnología funcionaba.

Pero en proyectos industriales apareció un problema diferente: conectar el sensor era solo una parte de la arquitectura.

Y ahí Sigfox empezó a perder espacio.

Sigfox no desapareció

Primero, una precisión importante.

Sigfox sigue existiendo. Después de entrar en insolvencia en 2022, fue adquirida por UnaBiz y su tecnología continúa operando bajo el concepto de red 0G. Sigue teniendo sentido para aplicaciones como tracking, metering o telemetría de baja frecuencia.

Por eso, el punto no es que Sigfox haya dejado de funcionar.

El cambio ocurrió cuando la industria empezó a exigir más que cobertura, autonomía y bajo costo.

El dato también tiene una arquitectura

Sigfox fue diseñado para transmitir mensajes pequeños consumiendo poca energía. Una temperatura, un nivel, una alarma o la ubicación de un activo encajan perfectamente en ese modelo.

El problema aparecía después de transmitir.

El dispositivo se comunica con una red operada por un tercero, el mensaje pasa por una infraestructura cloud externa y desde allí llega al sistema del cliente.

Para muchos proyectos esto no representa ningún inconveniente.

Pero minería, manufactura, energía o metalurgia suelen trabajar con redes OT segmentadas, sistemas on-premise, túneles MPLS y políticas bastante estrictas sobre qué información puede salir de la infraestructura corporativa.

Una lectura de temperatura puede parecer irrelevante. Una serie histórica de consumos, estados o detenciones ya puede revelar bastante sobre cómo funciona una operación.

La discusión dejó entonces de ser solamente:

¿Tengo cobertura?

Y pasó a incluir algo más importante:

¿Quién controla el recorrido del dato?

 

Dos tecnologías respondieron de formas distintas

NB-IoT resolvió el problema aprovechando algo que ya existía: la infraestructura celular.

Los dispositivos pueden conectarse mediante SIM o eSIM sin desplegar gateways propios y, dependiendo del operador y servicio contratado, utilizar APN privados, VPN o integración con redes corporativas.

En términos de deployment, la propuesta es atractiva: distribuir sensores en distintas ubicaciones sin convertirse también en operador de una red inalámbrica.

LoRaWAN tomó prácticamente el camino opuesto.

En vez de eliminar la infraestructura propia, entregó control sobre ella.

Una organización puede instalar gateways, network server y plataforma dentro de su propia infraestructura, operar una red privada y mantener el procesamiento completamente local si el proyecto lo requiere.

No es necesariamente más simple. Hay que diseñar cobertura, instalar gateways y mantener la red.

Pero esa complejidad compra algo importante: control.

Y Sigfox quedó en medio

Ese fue probablemente su mayor problema en industria.

NB-IoT ofreció una red administrada, pero integrada al ecosistema de conectividad empresarial de los operadores.

LoRaWAN permitió construir redes privadas y decidir exactamente dónde viven los datos.

Sigfox mantuvo la simplicidad de una red externa, pero con menos alternativas para adaptar la arquitectura a requerimientos OT específicos. La incertidumbre generada por su proceso de insolvencia en 2022 tampoco ayudó en proyectos donde un sensor puede permanecer instalado durante cinco o diez años.

Eso no convierte a Sigfox en una mala tecnología.

Simplemente hace que su fit sea más específico.

Sigue teniendo sentido cuando se necesitan dispositivos a batería, pocos mensajes y una infraestructura cloud externa no representa un problema.

Lo que cambió fue el criterio con que se selecciona la conectividad industrial.

Antes parecía suficiente preguntar por alcance, batería y costo.

Hoy también importan soberanía del dato, integración OT, operación offline, lock-in y control de la arquitectura.

Sigfox no perdió relevancia porque dejara de conectar sensores.

La perdió porque, en industria, conectar dejó de ser suficiente.